NÚCLEO IV: DE LA PROGRAMACIÓN A LA EVALUACIÓN EN EDUCACIÓN ARTÍSTICA

1. ¿POR QUÉ HAY QUE EVALUAR?

La evaluación es uno de los procesos más importantes del sistema educativo. Sirve para mejorar tanto el aprendizaje de los alumnos, como los procesos de enseñanza-aprendizaje y la programación y el diseño de éste.

A los alumnos no los evaluamos por placer, sino para informarles de cómo va su porceso de aprendizaje, orientarle sobre cómo mejorar, ayudarle a autoevaluarse él mísmo y, cuando sea necesario, también para emitir una calificación.

La evaluación debe abarcar la totalidad del proceso educativo, para irlo redireccionándolo continuamente.

2. ¿CUÁNDO HAY QUE EVALUAR?

En la evaluación suelen distinguirse tres fases:

* Inicial: Nos permite conocer los conocimientos previos del alumnado, lo que nos permite adecuarnos a sus perspectivas y características, así como conocer los errores y preconcepciones interiorizadas.
No tiene por qué ser una evaluación formal, sino que la podemos realizar a través de un diálogo distendido, abordarles una cuestión, etc.
Las creencias interiorizadas del alumno suelen ser muy resistentes al cambio, por lo que incluso después del proceso educativo es frecuente que subsistan, por lo que conocer estas ideas erróneas nos permitirá una correcta “praxis” educativa.
Por ejemplo, una creencia errónea muy extendida es que el artista nace, no se hace, cuando en realidad cualquiera, disponiendo de los medios necesarios, puede realizar una oobra de arte.

* Formativa: Es la evaluación continuada durante todo el proceso. Busca sacar a la luz todo lo que sucede. Sirve para entender, corrgir y mejorar tanto al alumno, como al docente, como al proceso educativo.
Esta evaluación no debe concebirse para sancionar o castigar a los alumnos, sino para ofrecerles posibilidades de cambio y de mejora antes de que sea demasiado tarde.

* Sumativa: Es el proceso en el que se sintetiza un tema, una unidad, etc; siendo el momento en el que podemos reconocer si el alumno ha alcanzado los resultados esperados. No debe centrarse sólo en la calificación numérica del alumno, sino que tiene servir para reflexionar sobre el proceso educativo que finaliza.

3. NUEVAS CONCEPCIONES SOBRE LA EVALUACIÓN

Aprender no es igual a repetir. Es más, los contenidos aprendidos de forma repetitiva son “vomitados” en el examen para después ser olvidados.

Según Fernando Hernández, cuatro grandes concepciones sobre evaluación están cambiando:
* de la preocupación sobre cómo recordar información se ha pasado al interés por transferirla a otras situaciones.
* de la importancia de memorizar fórmulas para resolver problemas, se ha pasado a la necesidad de planteárnoslo y encontrar estrategias para resolverlos.
* de dar importancia a las calificaciones se pone mayor interés en el proceso de aprendizaje de los alumnos.
* de la valoración de la cantidad de información aprendida, se da mayor importancia al saber como herramienta de búsqueda de información selectiva.

Se piensa que un aspecto fundamental de la evaluación es que el alumno reflexione sobre lo que ha hecho, sobre su propio proceso de aprendizaje y sobre su evolución, problematizar lo que hace desarrollando la metacognición. ésto, aprender a aprender, se ha convertido en una de las competencias más importantes para la Educación hoy día.
Debemos buscar que el alumno aprenda a hacer las cosas bien, de la mejor manera posible. Cda vez es más importante no saber muchas cosas, sino saber buscar y procesar información para alcanzar contenidos relevantes.
Se está pasando de una evaluación en la que sólo interesaba la nota, por otra en la que lo que importa es el proceso.

4. ¿QUÉ EVALUAMOS?

a) Lo que no hay que hacer al evaluar

Lo más importante es uno evaluar o calificar a las personas, sin establecer comparaciones innecesarias entre alumnos, y no usarla para humillar o presionar al susodicho.
Nuestra calificación no es algo infalible ni inmutable, sino sujeto a cambios.
JAMÁS DEBEMOS DE CALIFICAR A LAS PERSONAS.

Así, existen claros ejemplos de mala praxis docentes. por ejemplo, Albert Einsteins fue un caso claro de fracaso escolar y, abandonado de esperanza por sus profesores, acabó convirtiéndose en uno de los científicos más importantes de la Historia.
Como él, encontramos a grandes artistas como Vincent Van Gogh o Auguste Rodin. El primero pasó, gracias a su constancia, de obras de ínfima calidad a otras de gran belleza estética. Al segundo le fue vetado el acceso a la Escuela de Bellas Artes de París, para finalmente convertirse en uno de los más importantes artistas de la Historia.

Con esto debemos darnos cuenta de que una evaluación no es un juicio definitivo, sino que debemos dudar inclso de nuestra propia opinión y confiar siempre en los alumnos.

La evaluación, como antes dijimos, no debe humillar, sino informar de cómo mejorar. Lo que mis alumnos necesitarán no es alguien que les diga lo torpes que son o lo mal que lo hacen, sino un maestro que les diga cómo mejorar o cómo cambiar las cosas, un maestro que utilice la evaluación como medio de mejora de sus alumnos.

Por eso, es importante NO hacer juicios generales a partir de datos excesivamente particulares: que un alumno sea muy torpe en un área no implica que tenga que serlo en general.

b) Es necesario fundamentar nuestros criterios de evaluación.

Lo primero es saber qué queremos que aprendan los alumnos. A partir de aquí, podemos comenzar a establecer los criterios de evaluación oportunos.
Como norma general, para establecer nuestros criterios de evaluación debemos atender a cuáles son las competencias y objetivos a alcanzar.

Así, los criterios de evaluación que podemos usar son: competencias generales y criterios básicos, atender a los criterios de evaluación que vienen en la Ley, complementarlos en nuestra programación con criterios más concretos y específicos ara la realidad del aula o matizarlos.

Además, de éstos, es necesario establecer unos criterios comunes como:

* Una adecuada presentación (estética, ordenada, congruente) de todos los trabajos.
* Una utilización razonable de las distíntas técnicas y procedimientos.
* La aplicación práctica de los temas vistos en el curso.
* La capacidad de transferir conocimientos a nuevas situaciones.

Los criterios de evaluación del DCB (Diseño Curricular Base) suelen sr muy generales, y están algo obsoletos, por lo que es preciso adaptarlos a la realidad del aula y complementarlos con otros criterios de distintos autores, como Fernando Hernández.

Es muy importante adaptar estos criterios a nuestra realidad, ya que si no lo hacemos, sería imposible evaluar un examen, un trabajo, etc. Estos objetivos y criterios deben estar en consonancia con la edad y el nivel educativo, la edad y el contexto de cada alumno.

Para adaptarnos a los contenidos y objetivos de cada momento, debemos priorizar unos criterios sobre otros. Así, todos los criterios de evaluación no tienen la mísma importancia. El alumno trabaja con procesos de mayor relevancia cognitiva cuando es capaz de racionalizar su conocimiento.
Univ. Huelva-Profs Aznárez y Mangas
Los criterios que utilicemos tienen que ser flexibles, para que puedan abarcar las distintas individualidades de nuestros alumnos y también las distintas culturas de las que parten y a las que pertenecen.

5. EL TEMA DEL GUSTO Y LA CALIDAD ESTÉTICA AL EVALUAR

A menudo valoramos lo que nos gusta más o menos, valoramos aquéllo que conecta con nuestras opiniones, lo que supone un gran error.

Por ejemplo, las tres obras anteriores están centradas en la figura de la mujer. Las tres son obras de arte de gran calidad, si bien son completamente distíntas entre ellas.
Por eso, sólo es posible valorar con objetividad aquellos aspectos plásticos/estéticos de una obra: limpieza de trazo, uso del formato, etc. y siempre dentro de unos márgenes amplios.

Muchos aspectos son bastante difícles de valorar: que nuestro juicio sobre muchas de las cosas que valoramos depende de nuestro gusto (el cuál nunca debe ser el criterio de evaluación que apliquemos), por lo que es importante tener fijados unos criterios de evaluación para evaluar una obra.

Es muy interesante que enseñemos a los alumnos a valorar sus obras a partir de comentar con ellos los aspectos con los que valoramos las obras de los demás, especialmente de los artistas conocidos.


6. ¿QUÉ EVALUAMOS?

a) Evaluamos datos, hechos… y conceptos.

Si sólo evaluamos datos hechos, los datos no son suficientes. Aunque se sepa todo lo referido al color, si al final no hay una comprensión del cuadro no sirve de nada.

Así, hay datos y hechos que es necesario saber, como que Colón descubrió América en 1492. Aunque debamos explicarlo, es necesario que los alumnos conozcan este hecho automáticamente. El conocimiento de estos datos se puede evaluar sencillamente a través de pruebas objetivas.

Como todos sabemos, este magnífico cuadro es La Gioconda de Leonardo da Vinci.
Por ejemplo, conocer el nombre de este cuadro y su autor, por sí solos, no nos sirve de nada. Incluso a veces, los conocimientos que poseemos sobre ellos son absurdos.

Tal vez sea más importante conocer a través de él por qué los renacentistas se interesaban tantos por ser retratados, o la importancia de la mirada en la pintura, o contarle los misterios que encierra esta obra.

¿Qué evaluamos?

Los datos aislados, por muy memorizados que estén, nunca son útiles. Los conceptos no son tan fáciles de evaluar como los datos o hechos, por lo que frecuentemente tendremos que usar más de un instrumento evaluador para saber si los alumnos han aprendido realmente y si su aprendizaje es relevante.

También evaluamos procedimientos.

Hay procedimientos que también se pueden evaluar con pruebas objetivas. Sin embargo, cuando el proceso se complica ya no es tan fácil evaluar. Normalmente, hay soluciones distintas y muchos factores distintos que valorar.

En EA, los procedimientos son abiertos, ya que sabemos adónde queremos que los alumnos vayan, aunque no sabemos is lo van a conseguir.

También evaluamos actitudes.

Es muy complejo evaluar y calificar las actitudes de un alumno. Debemos evaluar aspectos actitudinales como: la perseverancia, el interés, el esfuerzo, la solidaridad con los compañeros, la convivencia, etc. pero también aspectos propios de la Educación Artística: como la capacidad de análisis y comprensión crítica, la actitud investigadora, de búsqueda activa, la capacidad de problematizar y de cuestionar y cuestionarnos, pero sobre todo esto, debemos valorar la creatividad.

La creatividad favorece el pensamiento complejo, es una cualidad imprescindible en el mundo actual, ya que ser creativos nos hará ser libres. La creatividad no debe confundirse con la novedad u originalidad. No interesa la novedad por la novedad, aunque sí es importante que los alumnos se busquen soluciones nuevas.

Hay actividades que sólo trabajan la destreza o el desenvolvimiento con una determinada técnica. éstas actividades deben realizarse, aunque también debemos tener muy en cuenta aquéllas actividades que intenten mejorar la creatividad.


7. FORMAS DE EVALUACIÓN

Fundamentalmente hay dos maneras de evaluar:

evaluando instrumentos puntuales.: Exámenes, entrevistas, etc, que nos vayan marcando una serie de “hitos” sobre el proceso de aprendizaje que se está llevando a cabo. No obstante, en Educación Artística son especialmente importantes las producciones de los alumnos. Sus obras.
Su importancia radica en que, haciéndolas, aprenden a mirar, pensar y trabajar como productores de imágenes, no sólo como espectadores, lo que les enriquece mucho.
En sus obras, los alumnos pueden transferir sus conocimientos a un objeto que es nuevo, no una imitación. El alumno se divierte a la vez que desarrolla destrezas y, además, llevan a cabo un excelente modo de aprender a comunicarse y expresarse.
El trabajo plástico es un modo de aprendizaje que no se puede sustituir con otro tipo de trabajos.
Pero no va a estar el alumno constantemente haciendo trabajos plásticos, sino que se coordinarán estos con comentarios, proyectos de trabajo, etc.

instrumentos que recogen un proceso: como el cuaderno del alumno o el del profesor.
El cuaderno del alumno o blog debe darle voz al alumno, no que sólo reproduzca lo expuesto en clase, sino que se vea empujado a investigar. Estos procedimientos, usados bien, pueden permitir al alumno procurar ser más creativo y exigirse más a sí mísmo, así como poder evaluar el profesor valores que otras pruebas no detectan.

es necesario utilizar diversos tipos de pruebas: cuanto más evidencias de evaluación tengamos, más fiables será el resultado. Así, si sólo utilizamos un cierto tipo de prueba, sólo medimos una faceta del aprendizaje, y el alumno sólo se prepara para un determinado tipo de prueba, y no para aprender.

La mayoría de las pruebas, cuando se usan aisladamente, conducen a resultados erróneos o muy erróneos.

8. PROCEDIMIENTOS DE EVALUACIÓN: REPRODUCTIVOS vs. INVESTIGATIVOS/DE RECONSTRUCCIÓN.

Las actividades de tipo reproductivo consisten en aprender un determinado procedimiento para luego reproducirlo de forma más o menos idéntica (ejercicios de copia, de reproducción, etc.).
Suelen ser muy útiles para aprender procesos elementales (mezcla de color, sombreado, etc.) pero deben utilizarse muy puntualmente ya que su eficacia cognitiva es pequeña.

Sin embargo, en general, son preferibles aquellas pruebas que ofrezcan mayor relevancia cognitiva: pruebas de reconstrucción del conocimiento, pruebas de investigación, pruebas que trabajan con narrativas, etc.
Normalmente, el alumno se ve mayor implicado con aquellas pruebas que abordan temas que le afectan, que le desafian, que le ofrece un sentido sobre las cosas.

9. OTROS MODOS DE EVALUAR

La evaluación no es algo exclusivvo a realizar por el profesor. Los alumnos también pueden (y deben) participar en la evaluación, para que aprendan a enjuiciar, un aprendizaje muy valioso para el resto de su vida.
Podemos hacerlos partícipes de la evaluación con técnicas como:
– La autoevaluación.
– La evaluación conjunta.
– La evaluación en grupo.
– La triangulación: este consiste en recoger información desde diversos puntos de vista, como por ejemplo por parte del profesor, de los alumnos y de un observador externo a ellos.

Si vamos a hacer participar a los niños en el proceso evaluativo, debemos reflexionar cuál será la aportación de éstos a la “nota final: si su calificación sólo será orientativa o si la tendremos realmente en cuenta.

10. UN CASO ESPECIAL EN EDUCACIÓN ARTÍSTICA: CUANDO EL ALUMNO DECIDE NO SEGUIR CON UN TRABAJO Y ABANDONARLO.

Si valoramos un proceso completo, no sólo el producto final, nos daremos cuenta que a veces un proyecto requiere a veces abandonar una parte del proceso, lo que puede suponer un éxito, ya que aunque el alumno crea que ha fracasado, a parendido a aprender, y eso es lo importante.

11. CONSIDERAR AL ALUMNO EN TODO MOMENTO COMO UN INDIVIDUO.

Al evaluar, es muy importante que tengamos en cuenta que el alumno es un individuo, una persona que no debe ser tratada coo una máquina o alguien anónimo.
El proceso de evaluación tiene que estar presidido en todo momento por un enorme respeto al alumno y hacia su trabajo.
Ésto no quita que exijamos. Al contrario. Debemos de exigir siempre.
También es necesario tener en cuenta el currículum oculto, el cual está condicionando los resultados de la clase tanto a nivel general como individual.

Como es lógico, no debemos olvidar que detrás del fracaso de un alumno suelen estar circunstancias tales como acoso escolar, deseo de “no destacar” sobre los demás, muy frecuente en las niñas, dificultades de comprensión, etc. Pero también problemas del propio docente a la hora de planificar y organizar la asignatura.

MAPA CONCEPTUAL DEL NÚCLEO:

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