4ª PRÁCTICA (16/12/09)

Que haga referencia con más de un mes de retraso a esta práctica es, simplemente, porque si bien al principio nunca consideré la posibilidad de incluir una clase como la de aquel miércoles en esta bitácora, pensando en aquel día me doy cuenta de que, lejos de Educación Artística, ese miércoles aprendí una lección verdaderamente importante.

La cosa es que se plantearon las clases prácticas de dos maneras: primero, trabajo en el aula; segundo, trabajo con los ordenadores, con una alternancia quincenal entre ambas.

Bien, pues ese día tocaba informática. Más bien, presentarle al profesor un primer “croquis” de lo que iba a ser nuestro trabajo personal “¿CÓMO SOY?”.

Yo no tenía ni iniciada la idea, por lo que me escudé en que fuera pasando el tiempo viendo las de mis compañer@s, y ya de paso ir tomando “prestadas” algunas de ellas para la realización de mi trabajo.

Al principio todo comenzó bien. Dos compañeras presentaron el suyo, y José Pedro les fue explicando lo que tenían bien y no tan bien. E incluso otra compañera intentó presentar el suyo, pero tuvo problemas con el ordenador, si no recuerdo mal.

A partir de ahí, nada. El profesor jaleándonos a presentar nuestros trabajos, ” que no nos diera vergüenza”, “tendréis un positivo por el hecho de presentarlo”… Nada.

Yo sabía muy bien que no era el único que llegó a la clase sin trabajo, por lo que esos “ánimos” bienintencionados no llegaban a ninguna parte.
Unos decían que se dejaron el pen-drive en casa. Otros, que tuvieron problemas con el programa… pero lo que realmente pasó es que nadie, salvo tres personas, llevó trabajo alguno.
De ahí que el maestro fuera UNO POR UNO preguntándonos por el trabajo. Ese día ha sido, por el momento, el más bochornoso de mi corta estancia universitaria.

A lo que quiero llegar con toda esta parrafada es a que somos los meno indicados, y yo el primero, para hacer este tipo de cosas.
Vamos a ser de aquí a poco tiempo maestros en un colegio donde habrá niño que no hagan los deberes porque no les ha salido de ahí, y niños que no lo hagan porque verdaderamente no han podido. Así que, antes de juzgar, escuchémoslos. Démosle nuestro voto de confianza. Uno sólo. No más. Ni que decir tiene que nos cayó un negativo al 99% de la clase. Pero eso es lo de menos.

¿Con qué dureza castigaremos a un niño que no ha realizado el trabajo correspondiente? ¿Nos acordaremos de que nosotros éramos los primeros en saltárnoslos, o taparemos ese agujero (como hacemos con todo lo frustrante y vergonzoso de nuestra vida) con esa autoridad que muchos creen que debe tener un profesor?

Repito, uso plural de modestia ¡¡¡PERO QUE NINGÚN COMPAÑER@ SE DE POR ALUDIDO!!! (hablo exclusívamente a título personal).
Primero, hagamos nosotros las tareas que nos corresponde y no le pidamos a los demás los que no hemos sido capaces de hacer nosotros.
Estoy seguro que para muchos de nosotros, desgraciadamente, la Universidad es algo que sólo una beca cuantiosa puede costear. Por eso, no desaprovechemos nuestro paso por ella (y ahora sí me refiero a todo el grueso de mi titulación) y esforcémonos al máximo para alcanzar ese objetivo tan ansiado por todos como es el ser maestro, el ser un pilar fundamental en la educación de la sociedad del mañana.

Se me vienen a la cabeza unas palabras de nuestro Rector en nuestro primer día: “No os limitéis a pasar vosotros por la Universidad. Dejad que la Universidad sea la que pase por vosotros”.

Acabo ya después de toda esta parrafada tan inútil para el que lo lea como importante para mí. Siento que no tenga absolutamente nada que ver con la Educación Artística, pero sí creo que es esencial para la formación de todo maestro… Resulta paradójico que sean unos futuros maestros quienes no llevan hecho los deberes.

Acorcándome ahora de una frase que desde que conocí su significado tengo muy presente, a todos mis compañeros les digo “SAPERE AVDE”.
Atrevámonos a saber. No sólo esos contenidos esenciales para “sacar un sufi”. También esas lecciones que vas recibiendo en el aula que no tienen nada que ver con la materia y que vas comprendiendo con el paso de los años.

De forma ajena a esta reflexión, en los últimos momentos de la clase el profesor nos hizo reflexionar acerca de una pregunta: ¿Qué es un hombre?

La verdad es que es bastante difícil llegar a definir completamente lo que es un hombre.
Personalmente, yo considero que somos animales que hemos desarrollado la capacidad de pensar de forma lógica acerca de algo.
No creo que debamos limitarnos a decir que somos simples animales, ya que no es así.
Por otro lado, aunque sí otros animales tienen la capacidad de pensar, no son capaces de crear ciertas ideas sobre el fundamento de la lógica y cambiarlas si estos fundamentos varían.
A grandes rasgos, esa sería mi definición para un término tan abstracto como complejo.

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